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¿El dolor se puede medir?

dolor se puede medir

El dolor es un síntoma común en las enfermedades del aparato musculoesquelético, prácticamente en cualquier padecimiento inflamatorio o degenerativo que afecta a las articulaciones o a los músculos y tendones, el dolor va a ser el síntoma más importante. Más aún; la intensidad del dolor nos va a indicar la severidad de la enfermedad que lo origina.

Sin embargo, el dolor es un síntoma subjetivo y por la naturaleza del mismo, no puede ser medido de la misma manera como lo hacemos con la presión arterial o con la temperatura del cuerpo. El dolor es una experiencia personal que tiene componentes emocionales y sensoriales; y diferentes factores pueden influenciar en como las personas expresan el dolor. La edad, el sexo y el estatus social y cultural pueden influenciar notoriamente en la expresión del dolor.

El dolor además de ser un síntoma, también representa una manera de evaluar la evolución de una enfermedad, pues la disminución de la intensidad del mismo nos va a indicar que la persona está mejorando o respondiendo adecuadamente al tratamiento que le estamos indicando. Por esta razón, evaluar la intensidad del dolor es importante para el diagnóstico y seguimiento de las enfermedades del aparato musculoesquelético.

Tradicionalmente la intensidad del dolor se ha evaluado de diferentes maneras, la más sencilla es preguntarle al paciente la intensidad de su dolor y que este nos indique si es leve, moderado severo o muy severo, aunque también se emplean algunos otros métodos, entre los cuales está la escala visual análoga, que consiste en una línea de 10 cm, cuyo extremo izquierdo significa la ausencia completa del dolor y el extremo derecho el dolor máximo. Esta escala se aplica solicitándole al paciente que marque con un aspa en la línea el lugar donde piensa que la intensidad de su dolor está representada. La escala visual análoga nos indica la intensidad del dolor que el paciente experimenta y como cambia evolutivamente; y ha demostrado utilidad en evaluar la respuesta a tratamientos con analgésicos u otros medicamentos para el dolor.

Otra manera de evaluar el dolor es ejercer presión sobre el área dolorosa y según la respuesta del paciente el médico la gradúa en leve, moderado severo o muy severo. Sin embargo; la presión que se aplica puede variar entre cada examinador; y la intensidad del dolor va a depender de cuanta presión se ejerza. También se han empleado otros métodos, pero la mayoría de éstos dependen de la subjetividad de cada persona.

Existen métodos más modernos que permiten evaluar el dolor, entre los cuales el más empleado es un aparato conocido como “algiómetro”, que permiten identificar con precisión la presión que se requiere para provocar dolor en una persona